Pues eso, un desastre.
La cosa comenzó con 1kg de castañas. Algo había que hacer con ellas, así que decidí mirar por internet. Una buena alternativa, a priori, era cocerlas unos 20 - 30 minutos y pelarlas y a partir de ahí hacer algo. Ok, me puse manos a la obra.
El desastre comienza con que la velocidad de pelado es de 5 castañas/10 minutos. Con lo cual me pasé 3 horas de mi vida dedicada a la tarea. Perdida la tarde casi entera, por tanto, no sabía ya qué hacer con aquello, así que volví a internet y me topé con este
Puré de castañas de Gastronomía y Cía. Y lo hice.
...Pero el sabor no nos convencía nada. De modo que acabó pasando la noche en el frigorífico a la espera de una metamorfosis.
La tarde siguiente le eché huevos al asunto. Tres, para ser exactos, así como 175g de azúcar, 25g de harina de maíz, un poquillo de bicarbonato, un pelín de goma xantana y ya, al horno precalentado a 170º. Lo dejé cocer 35 minutos y salió esta cosa, fruto del desastre y la desesperación, como venganza a esas 3 horas pelando.
Para nuestro gusto a mejorado el sabor respecto al puré de castañas. Ahora que, donde anden las castañas asadas sin más, que se quite todo. Pero ahí tenemos este invento que, poco a poco iremos consumiendo... y es que si sumamos los ingredientes, el pastel-bizcocho-tarta o lo que sea pesaba inicialmente más de 1kg!
Lo publico para nunca olvidarme de ello: ¡No volveré a comprar 1kg de castañas!